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Helicobacter pylori es una bacteria que infecta el estómago y puede causar gastritis crónica y, con el tiempo, aumentar el riesgo de cáncer gástrico.
Mediante la gastroscopia es posible detectar de forma precoz los cambios en la mucosa y valorar el riesgo del paciente.
Tratar esta infección a tiempo ayuda a prevenir complicaciones digestivas graves.
La gastritis crónica atrófica es una condición clave en la evaluación del riesgo de cáncer gástrico, habitualmente relacionada con la infección por Helicobacter pylori y caracterizada por una progresión desde la inflamación crónica hasta la atrofia y la metaplasia intestinal. Este artículo revisa la evolución histórica de los principales consensos y sistemas de clasificación —desde el Consenso de Sídney hasta los modelos OLGA, OLGIM y las guías MAPS— que han permitido estandarizar el diagnóstico histológico y mejorar la estratificación del riesgo en la práctica clínica. Asimismo, se destaca la importancia de realizar una gastroscopia de alta calidad, con biopsias protocolizadas y dirigidas, para identificar a los pacientes con mayor riesgo que se benefician de vigilancia endoscópica, contribuyendo así a una prevención más eficaz y a un diagnóstico precoz del cáncer gástrico
He participado activamente en la actualización y aplicación de los criterios de calidad en endoscopia digestiva alta, alineados con las recomendaciones europeas más recientes.
Mi aporte en este trabajo se ha centrado en garantizar exploraciones de la mucosa gástrica completas y bien documentadas, recomendado especialmente la detección endoscópica de lesiones gástricas pre-malignas, teniendo en mente, el modelo endoscópico de la carcinogénesis gástrica.
El estudio propone el nuevo sistema OLGIMA, una herramienta para evaluar el riesgo de cáncer gástrico mediante la integración de la gravedad de la atrofia glandular y la metaplasia intestinal, siguiendo los mismos principios de gradación recomendados por el Sistema histológico Sídney.
OLGIMA permite identificar de forma más precisa a los pacientes con alto riesgo, incluidos aquellos que no eran detectados por el sistema clásico OLGIM, el cual se centra exclusivamente en la metaplasia intestinal.
Por otro lado, OLGIMA resulta considerablemente más sencillo de aplicar en la práctica clínica que el sistema OLGA. Este último se basa en un enfoque de gradación de la severidad muy diferente al propuesto por el consenso de Sídney, lo que dificulta su aplicabilidad y generalización en la práctica clínica diaria
